Conclusiones basadas en evidencia
En la literatura científica, no hay
evidencia que muestre la posibilidad de la reducción de peso, únicamente con
modificaciones en la dieta. En contraparte, los artículos que demuestran la
eficacia de los programas combinados de educación y ejercicio para la reducción
de peso, son abundantes (Visiedo A. 2016, Alvares D. 2010, De la Cruz E. 2021),
predominando los estudios que reportan que, las estrategias más eficaces, son
los programas donde se incluye la modificación conductual, de los hábitos
dietéticos y de la actividad física (M.A. Rubio, 2007; J. Jakicic, C. 1999;
Winters, M. Flechtner-Mors, 2000)
De la Cruz (2021), en un meta-análisis
de artículos que abordan el tratamiento de adolescentes obesos con
hipertensión, encontró escasa evidencia de efecto positivo de las intervenciones
que incluían solamente ejercicio físico, para la disminución del peso y grasa
corporal en adolescentes con obesidad. Por otro lado, en su meta-análisis, si
observaron una tendencia positiva para disminuir esos parámetros, cuando se
combinó el ejercicio aeróbico y ejercicio de resistencia muscular con la
modificación de los hábitos de alimentación, razón por la que sugieren iniciar
esas intervenciones a temprana edad, en especial en población con mayor riesgo.
Por otro lado, también hay bastantes artículos que reportan un elevado porcentaje de abandonos en el seguimientoq y re-ganancia de peso, inclusive con los programas combinados, alcanzando el 25% a los 3 meses y el 43,5% a los 6 meses (F. Carral 2013), porque a la mayoría de los pacientes les resulta muy difícil mantener a largo plazo los cambios conductuales instaurados (Kramer, 1959; J.O. Hill 2005).
Alvares D (2010), contrastando la
información sobre la efectividad de los programas para reducir el sobrepeso en
países hispanoamericanos, encontró artículos que demostraron que, la intervención educativa fue más
eficaz para reducir el índice de masa
corporal (IMC), al implementar programas saludables, basados
en alimentación saludable, combinados con ejercicio físico 30 minutos, tres
veces por semana por un periodo de 11 meses. En otros trabajos, observó eficacia
en la disminución del IMC en un promedio de 47,3% en niños de 5 a 10 años, al
someterlos a un programa mixto de régimen nutricional saludable y actividades físicas.
Con esta evidencia expuesta, podríamos concluir que, para
el control del sobrepeso y la obesidad a largo plazo, lo principal es centrarse
en alcanzar el peso ideal, con pequeñas pérdidas de peso (entre un 5-10% del
peso inicial), pero mantenidas a largo plazo (M.A. Rubio 2007), con programas de,
al menos un año de duración, con intervenciones sobre los estilos de vida, en
la modificación conductual, de los hábitos dietéticos y de la actividad física;
se deben involucrar los centros educativos y de salud. En el caso de los niños,
es importante la participación de los padres.
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