Investigaciones realizadas
Derivado del aumento de casos de obesidad en el mundo, se han mejorado las investigaciones, enfocándolas a nuevos aspectos como el entorno, el género, las repercusiones psicológicas, la efectividad de los tratamientos, etc.
En diferentes fuentes de investigación se encuentra que, los enfoques dentro de la psicología de la salud están más orientados a la diversidad de tratamientos conductuales como medida para mejorar la calidad de la salud, y que los sujetos lleguen a su peso ideal, midiendo la efectividad de los mismos aunado al impacto que tienen los participantes dentro de estas investigaciones en su salud mental, física y social (Investigaciones sobre la obesidad | NHLBI, NIH, 2022); además, tales investigaciones han arrojado procedimientos clínicos establecidos que fungen como base para la creación de nuevos modelos adaptados a nuestra actualidad.
Obesidad Infantil
Aunque la mayoría de las investigaciones se enfocan en la obesidad en la edad adulta, la creciente cantidad de niños que acuden a consulta desde esta etapa para el tratamiento de esta, han generado un particular interés del estudio en este campo, por lo que, por ejemplo, encontramos una investigación sobre el tratamiento de la obesidad infantil desde la psicología, cuya importancia radica en eliminar los métodos reduccionistas que son aplicados en los consultorios clínicos para tomar en cuenta el entorno del niño, sus necesidades afectivas y el impacto que tiene la convivencia con sus cuidadores primarios, que en conjunto, propician el desarrollo de la obesidad en los niños.
El principal objetivo de esta investigación es lograr que, junto con terapia psicológica y los programas educativos desde la terapia cognitivo conductual, los pacientes se adhieran a actitudes y hábitos que propicien cambios en su salud de manera perdurable, mantengan una relación más sana con ellos mismos, un mejor desenvolvimiento social y que su familia sea su soporte y se apegue junto con ellos al cambio de hábitos que mejorarán la salud del infante.
Es importante recordar que la primera habilidad social que se adquiere es el aprender a comer, por lo que, en la mayoría de los casos, los malos hábitos alimenticios y la poca actividad física está presente en toda la familia que convive con el menor que presenta obesidad, por eso este es un pilar importante que se debe abordar para que exista un cambio significativo y perdurable, aunado a la enseñanza de los riesgos que tiene presentar obesidad en la primera etapa de la vida como estrategia complementaria.
Dentro de estas investigaciones se ha encontrado que el acto de comer en exceso está relacionado con el placer que provocan los alimentos altos en azúcar, sodio, o grasas saturadas, además de actuar como un reforzador ante problemas emocionales, tales como sentimientos de inseguridad, tristeza o falta de autoestima, por lo que se recurre a ellos generando un círculo vicioso del que difícilmente se sale si no se busca ayuda psicológica junto con la enseñanza para mejorar los hábitos alimenticios y aumentar la actividad física.
Al respecto de este último punto, también se han realizado investigaciones que unen a la autoestima y a la imagen corporal para encontrar las repercusiones dentro de los esquemas mentales de los niños que presentan obesidad.
La importancia de este tipo de investigaciones es el dar cuenta de cómo se cambian los esquemas corporales de los niños con obesidad a raíz de su autoestima y cómo su entorno y la sociedad en la que se desarrolla influyen en que la mayoría de ellos tenga una baja autoestima y sus esquemas corporales representen el deseo de ser más delgados esto basado en los resultados que arrojan las investigaciones en cuyo caso el 94% del total de los niños con obesidad presentan las características ya señaladas (Sánchez, Ruiz, 2015).
Obesidad en la etapa adulta
En contraste, la mayoría de las investigaciones en torno a la obesidad en la edad adulta, busca los índices de comorbilidades presentes en los pacientes obesos, dentro de las más frecuentes se encuentran patologías como la Diabetes Mellitus tipo II, Hipertensión y problemas cardíacos, todo esto para contribuir a la clarificación de la calidad de vida de las personas que además de la obesidad han desarrollado otras enfermedades asociadas (Guadarrama, et. al., 2020).
Sin embargo, dentro del tema que nos atañe, encontramos revisiones e investigaciones que tratan sobre los aspectos psicológicos que más se encuentran en la obesidad en etapa adulta, los cuales mencionan diferentes factores tales como la clasificación, los aspectos psicológicos de la obesidad, la adicción a la comida, los efectos emocionales entre otros.
Dentro de estas investigaciones resulta interesante los aspectos etiológicos de la obesidad y la intervención de la personalidad, tales como el neuroticismo, el estrés, los factores emocionales de la ingesta emocional entre otros, y cómo estos llevan generalmente hacia la depresión y el desarrollo de trastornos de conducta alimentaria, tales como la adicción de la comida, el síndrome de comedor nocturno, el trastorno por atracón y demás situaciones que conllevan la pérdida de la salud.
Así mismo, se interrelacionan los aspectos emocionales y cognitivos que se asocian a la obesidad, por ejemplo, en lo emocional la mayoría de los pacientes sienten presión social, además de Alexitimia, síntoma que les impide expresar sus emociones, lo que los hace recurrir a la comida para sentir placer y alejarse de los sentimientos que les generan tristeza depresión apatía y soledad.
Finalmente, también podemos encontrar dentro del aspecto cognitivo, la marcada diferencia perceptual de los individuos con esta enfermedad respecto a su imagen corporal, además mantienen pensamientos poco saludables sobre su forma de alimentarse y el ejercicio, además en estas revisiones se ha encontrado una correlación con trastornos neuropsicológicos como por ejemplo el TDAH (Lopera, Restrepo, 2014).
Por otra parte, algunos trabajos plantean diversas teorías que tratan de explicar, desde el aspecto psicológico, como es que las personas llegan a presentar obesidad en la edad adulta, dichas teorías se enfocan principalmente en los problemas de identificación de las emociones y las sensaciones, aunada a la construcción en los primeros años de vida del autoconcepto de la comida, detectando cómo estos llevan al individuo a procesarlos como un factor reforzador de las emociones que ellos consideran positivas.
Otro punto clave que en muchas ocasiones se llega a omitir, son los síntomas que genera el aspecto social en estos pacientes, en el ámbito emocional hay una mayor frecuencia de ansiedad, estrés, soledad, etc.; también se encuentran alterados los sistemas de censo-percepción, de imagen y esquema corporal, además de signos y síntomas como dolor de estómago, articular entre otros. Por último, se valora el impacto que tiene la discriminación en los diferentes aspectos de la vida cotidiana, cómo en el transporte público, en el ámbito laboral e incluso en el ámbito recreativo (Salinas, 2014).
También encontramos otras investigaciones que se centran en principalmente, en los tratamientos psicológicos dirigidos hacia la obesidad, tomando en cuenta los puntos que hemos visto con anterioridad, tales como las conductas que llevan al paciente a recurrir a la comida, el aspecto cognitivo y evidentemente, los tratamientos que se han demostrado más eficaces hoy para la mejora de la salud y el cambio de hábitos de forma perdurable.
Esta investigación en particular nos arroja que, en el caso de los pacientes qué presentan obesidad en la infancia, el tratamiento psicológico que responde con mayor efectividad es la terapia cognitivo conductual, ya que demuestra tener un mejor apego al cambio de hábitos por un tiempo mayor a los 6 meses, en contraste de los pacientes adultos con obesidad que no presentan alguna tendencia entre la diversidad de tratamientos y herramientas empleadas, las cuales se dirigen principalmente a la prevención y educación sobre la enfermedad (Baile, González-Calderón, et. al. 2020).
Aparte de los temas de investigación que pudimos ver con anterioridad, a lo largo de los años también se han hecho investigaciones en problemas de diferentes áreas de la psicología, como la construcción de los procesos mentales que llevan al individuo a presentar estas conductas dañinas, las estructuras cerebrales que intervienen en las emociones y comportamientos, en la incapacidad para detectar y por ende expresar sus emociones y su relación con conductas alimentarias poco sanas; siendo más específicos también se ha buscado la presencia de la obesidad en personas ansiosas, depresivas y con problemas en la construcción de su identidad (Salinas, 2014).
Bibliografía
Ayensa, J. I. B., González-Calderón, M. J., Santos, R. F., & Rabito-Alcón, M. F. (2020). La intervención psicológica de la obesidad: desarrollo y perspectivas. Clínica contemporánea, 11(1). https://doi.org/10.5093/cc2020a1
García, R. K. (2018). Tratamiento de la obesidad infantil desde la Psicología. Hacia una real modificación de actitudes. Investigaciones Medicoquirúrgicas, 10(1). https://revcimeq.sld.cu/index.php/imq/article/view/413/484
Guadarrama, R. G., López, M. G. V., Hernández, G. A., & López, M. C. (2020). Calidad de vida en personas con diabetes mellitus 2, obesidad o sobrepeso. Revista de psicología de la salud, 8(1), 63-88. https://doi.org/10.21134/pssa.v8i1.1522
Investigaciones sobre la obesidad | NHLBI, NIH. (2022, 21 abril). NHLBI, NIH. https://www.nhlbi.nih.gov/es/investigaciones/obesidad
Lopera, D. A. T., & Restrepo, M. (2014). Aspectos psicológicos de la obesidad en adultos. Revista de Psicología: (Universidad de Antioquía), 6(1), 91-112. http://pepsic.bvsalud.org/pdf/rpsua/v6n1/v6n1a07.pdf
Salinas, M., E. (2014). Constructos personales en personas con obesidad [Tesis para obtener el título de Licenciada en Psicología]. Universidad Autónoma del estado de México.
Sánchez, A. J., Ruiz, M. A. (2015). Relación entre autoestima e imagen corporal en niños con obesidad. Revista mexicana de trastornos alimentarios, 6(1), 38-44. https://doi.org/10.1016/j.rmta.2015.05.006




No hay comentarios.:
Publicar un comentario